El
grado de perversidad y destrucción que presenta el actual gobierno nacional es
inédito. No vamos a encontrar en la historia política y social de la Argentina
semejante nivel de degradación institucional como el que nos presenta Javier Milei,
que asociado a Luis Caputo y todos sus cómplices, conforman una Asociación
Ilícita que está desguazando el Estado transfiriendo todos sus recursos a manos
privadas mientras generan enormes bolsones de desocupación, a la vez que licuan
el poder adquisitivo de los trabajadores, jubilados y pensionados, sumergiendo
al grueso de la población en la pobreza y la indigencia.
Ya
quedó a la vista que no se trata de un plan económico. Sólo se trata de saqueo
y destrucción. De pérdida de independencia y soberanía en nombre de una
libertad de marketing que sólo contempla a demasiado pocos, que, una vez
concluida la tarea, van a huir, se van a fugar con los daños ya consumados.
No
queda nada por descubrir. Está todo expuesto en forma descarnada, salvaje, con
la morbosidad que propone el más profundo de los cinismos.
No
es momento para tibiezas ni para discursos o acciones políticamente correctas.
Por
eso, ¡Basta!
Quienes
tienen responsabilidad de representación sindical o gremial tienen la
obligación de abandonar los tiempos estratégicos y asumir los tiempos de la
urgencia. Ya.
Quienes
han sido elegidos por los pueblos para administrar los recursos públicos o
ejercer su representación, tienen la obligación de dejar de lado la excusa del
mal momento y la escasez de recursos, y distribuir estos de manera prioritaria
entre los trabajadores. Intendentes y concejales deben comprender que ante este
asedio del gobierno nacional es menester dejar de lado todo proyecto que no se
traduzca instantáneamente en mejorar la situación de los trabajadores. Es
prioritario mejorar los salarios aunque esto signifique abrir las
municipalidades para pagar los sueldos y luego cerrarlas mientras se generan
acciones en conjunto, entre todos los intendentes, para exigir los mismo del
gobernador de la provincia, y todos los diputados. Y si no saben cómo hacerlo,
es momento de que se den cuentan que la tarea los supera por lo que deben
hacerse a un lado. No es momento para la inexperiencia, no es momento para la
excusa.
Es
momento de que el señor gobernador Claudio Vidal deje de esperar que “a este
gobierno nacional le vaya bien”, porque si a Javier Milei le va bien habremos
perdido sin posibilidad de recuperación.
Es
hora de que el gobernador Claudio Vidal establezca un orden de prioridades en
el que los discursos de campaña o promesas a futuro no tengan lugar. Es hora de
que el gobernador Vidal tome conciencia de la impudicia de los funcionarios que
lo acompañan, y descomprima las arcas de las municipalidades distribuyendo los
recursos existentes entre todos los trabajadores de la Administración Pública.
Esto
no sólo se traducirá en bienestar para los trabajadores, sino además para el
comercio de la provincia y un gran número de trabajadores informales que pueden
desarrollar actividad cuando los registrados cuentan con dinero en el bolsillo.
Toda
otra acción se conforma como literatura y cartón pintado.
Es
hora de que el Pueblo de Santa Cruz diga ¡Basta! y levante la cabeza para
exigir que sus representantes encabecen este grito.
Los
intendentes y concejales, los diputados provinciales y el gobernador de la
provincia deben gritar ¡Basta! mirando todos hacia arriba, hasta que el grito
se escuche en todo el país, pero fundamentalmente en la Plaza de Mayo, frente a
la Casa de Gobierno en la que no estará quien ocupa fraudulentamente el cargo
de presidente de la Nación. La misma Nación que están destruyendo.
De
lo contrario, asuman de frente su rol de cómplices y la parte de
responsabilidad en las consecuencias que este ataque a la República produzca.
O
defienden al Pueblo que los eligió, o serán indeseables traidores.
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