martes, 20 de diciembre de 2022

Ser peronista es no tener miedo

En medio de la crisis social y política en la que estamos inmersos a nivel mundial, y por obra y gracia de la globalización del sometimiento, a nivel nacional y provincial; ocuparse del mal funcionamiento de un ejecutivo municipal y del concejo deliberante puede resultar algo intranscendente . Demasiado si lo vemos desde la óptica de las posibles soluciones o salidas de la crisis. El mundo es muy grande y nos queda muy lejos. Pero si lo miramos desde el eje del problema, vamos a caer en la conclusión de que éste es el mismo en todos lados, aquí, en Londres, o en Pekín o Pakistán. Entender lo que sucede y por qué sucede en Los Antiguos es comprender lo que sucede en el mundo. El factor humano; la condición humana no distingue idiomas ni se modifica de acuerdo a las geografías; es la misma en todos lados. Y, lamentablemente y más allá de algunas excepciones, la condición humana es el reflejo exterior de las miserias y los miedos interiores. Desde este convencimiento y certeza, es válido preguntarse si tenemos derecho a esperar algo mejor de nuestros “elegidos” por el voto, algo que no responda a sus miedos y miserias si en definitiva estamos eligiendo seres humanos. El interrogante es válido, como tan válida y simple la respuesta: SÍ, TENEMOS ESE DERECHO. Porque no son puestos en ese lugar de jerarquía por la fuerza; se desviven para estar en esos lugares que les permiten vivir de la política sin que lo político les quite el sueño. Son los KIOSQUEROS de la función pública que surfean la administración de los recursos públicos privilegiando sólo dos objetivos: su bienestar y el de su familia; y el de su “carrera” política que les permitirá un bienestar aún mayor. Nos preguntaban días atrás sobre cuál era el problema del peronismo, y la respuesta fue rápida, urgente, pero no por eso menos acertada: El problema del peronismo es que no hay peronistas. Sobran los que se autodefinen como peronistas pero no dudan en actuar como cambiemitas. Cortazar decía en una Carta Abierta al país en 1955 que “ser argentino es estar triste y estar solo, ser argentino es estar lejos”. Hoy, 47 años después, seguimos el hilo: Ser argentino es estar acá, ser peronista es no tener miedo. Si tenés miedo, quedate en tu casa; si te gusta el dinero, dedicate al comercio.

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