domingo, 14 de abril de 2024

El necesario debate sobre la debilidad Institucional y partidaria. ¿Por qué fue posible llegar a este presente? (21/ene/2024)

 Algunas propuestas de acción política.

 

Hoy, en este presente político y social de nuestra provincia en el contexto nacional, nos encontramos transitando un momento excepcional y dramático de nuestra Historia. Y como todo momento histórico, deviene de causas y produce consecuencias.

No es menor el hecho internacional del uso que hace la derecha con fines económicos de las multi herramientas de manipulación de masas en el marco de la globalización, contando con socios (obedientes) locales en cada región. Pero también deja su impronta entre las causas, la claudicación (por las razones que sean, aprietes, coimas, falta de convencimiento o de compromiso social) de aquellos dirigentes que, apoyados en una estructura partidaria, deben ser el muro de contención frente a estas avanzadas contra el Pueblo, su soberanía, y su bienestar.

El macrismo, en su momento, se montó en la estructura nacional del partido centenario: la UCR, logrando que la derecha neoliberal, por primera vez desde la implementación del voto universal, llegara al gobierno a través de una elección. Pero, ¿cómo fue posible que un club de “amigos”, sin estructura partidaria, sin representación ni presencia territorial, sin historia (comenzaron su aventura en el 2019), llegara al gobierno nacional por el voto mayoritario de casi 15 millones de argentinos?

Y una vez en la Casa de Gobierno, ¿cómo es posible que se apronten a modificar las bases que hacen a la vida cotidiana de los argentinos, destruyendo la República y sus Instituciones, bastardeando la democracia proponiendo un Totalitarismo dictatorial mientras nosotros entramos en el juego de debatir (¡debatir!) si es constitucional o no, si este artículo sí pero este no?

La debilidad institucional que ha permitido este estado de cosas es inocultable.

Cuando este absurdo caiga por su propio peso y el estallido social como reacción a tanta ignominia, será una vez más el peronismo el que salga a levantar los heridos y arreglar la casa. Pero esta vez deberá ser para siempre. Esto no debe servir para que aquellos que hicieron posible este desastre se vuelvan a ubicar en los mismos lugares desde donde llevaron a cabo su traición por acción u omisión.

Es imprescindible revisar las debilidades institucionales para repararlas y fortalecerlas, si es necesario, refundando la República a través de una nueva Constitución Nacional que al momento a demostrado ser insuficiente en cuanto a hacerse respetar. De nada nos sirve un reglamento excelente que no se cumple, o que sólo debemos cumplirlo nosotros.

Este fortalecimiento institucional debe venir de la mano, imperiosamente, del debilitamiento de los Poderes de facto, y el confronte con el Poder económico y sus socios.

No es un día, ni un mes, ni un año; es un trabajo de construcción que paso a paso debe colocarnos, como Pueblo, en un mejor lugar.

En nuestra provincia, la tarea es similar. Sin mesianismos, sin perros muertos que asesoren ni ángeles que aconsejen; pero con un narcisismo autoritario y la intención de negocios muy parecidos (Palermo Aike en el cono de silenció, las áreas maduras de YPF para Pymes “amigas”; tercerización de tareas, manejo de tierras, etc); y la identificación manifiesta de Vidal con el gobierno nacional y con Macri.

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Como propuesta de trabajo como para ir construyendo las bases de reconstrucción del campo Nacional y Popular en la provincia y en el país, podríamos proponer a cada Consejo Local partidario de todas las localidades de la provincia, el debate de estos temas, utilizando este documento como disparador (o no) y que elaboren un documento propio con conclusiones, las que se sumarán en el Consejo Provincial del Partido Justicialista. (Esto puede ser propuesto a todos los Consejos Provinciales del PJ del país para que hagan lo mismo con los Consejos Partidarios locales, y establecer entre todos un Documento Declaración Nacional) (Con intentarlo no se pierde nada)

Otra tarea a realizar, en lo inmediato, es establecer una estrategia comunicacional para que en nuestra provincia, en cada localidad, se exhorte a intendentes, concejales, diputados provinciales, gobernador y sus funcionarios, se expresen con claridad y sin ambigüedades cuál es su posicionamiento frente a la destrucción de la Patria que está ejecutando el gobierno nacional.

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Estos dos documentos se adjuntan como anexo para establecer que, de manera inequívoca, no podemos estar demasiado sorprendidos por haber sido parte de las causas que generó este presente, y que también sirven para el debate.

 

(Cuando el árbol tapa el bosque-mayo 2022, Santa Cruz)

La percepción de que el gobierno provincial había perdido el rumbo marcado por el proyecto provincial devenido en nacional de la mano de Néstor Kirchner, abriendo una brecha importante entre pueblo y gobierno, fue en definitiva lo que inquietó y movilizó a viejos militantes peronistas que no sólo habían comprendido, sino que además hicieron carne el hecho de que Néstor había sido el mejor intérprete de la historia y la herencia peronistas, conformando como consecuencia este Grupo de Peronistas de Santa Cruz.

La causa no fue promovida por ningún tipo de narcisismo electoralista ni en procura de una silla de escritorio, sino por la explícita falta de militancia institucional, y la ausencia de ámbitos de debate sobre los temas fundamentales que afectan a la provincia, sin dejar de entender que esta está atrapada en un contexto nacional e internacional. No estamos solos en este mundo. En este contexto, encontrar las respuestas a qué provincia es la que queremos, y qué provincia es la que estamos construyendo en este rumbo, nos parece lo más urgente e importante.

Entre aquel momento inicial y este presente, vienen de la mano una derrota electoral, la fragmentación del pretendido campo popular, y el crecimiento de una oposición cada vez más de derecha que se encuentra con el beneficio de no tener que hacer nada para crecer, sólo mirar y esperar.

El pueblo también mira y lo hace cada vez con mayor desasosiego, comprendiendo que necesita un gobierno que gobierne haciendo peronismo, en favor de las necesidades del conjunto. El pueblo sabe, porque ya lo ha comprobado, que no es suficiente con ganar una elección, porque a través de ésta solo se puede acceder al gobierno. Pero si esto ocurre sin objetivos, sin compromiso, sin doctrina, sin proyectos y sin militancia, el llegar al gobierno sólo se traduce en una aventura personal.

El mismo partido Justicialista, sin todos estos contenidos, se transforma en una herramienta mellada e impropia para alcanzar estos objetivos de poner en marcha la restauración de los principios peronistas de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política. La única verdad es la realidad, y nuestra realidad no está expresada en la burocracia partidaria sino en nuestra propia historia.

Esa Historia que nos habla de lucha y resistencia. La Historia de nuestra Gloriosa Juventud Peronista que ponían el pecho y su sangre en las calles; no diplomas en las paredes.

La Historia no se mancha. Nos reclama traducir en términos de proyecto político todos los principios y valores del peronismo, poniendo blanco sobre negro en cuanto a cuál es la provincia que queremos construir, de qué modo y con qué recursos; para poder llegar al pueblo con el claro mensaje de que queremos ser gobierno, pero con un mensaje aún más claro de para qué queremos serlo. Sin dudas, este será el único camino que nos lleve a recuperar credibilidad y la confianza del pueblo transformándonos en su única esperanza de un futuro mejor.

No es momento de aventuras personales ni de vanidades electoralistas. El momento nos indica en forma inequívoca que el único héroe posible es el héroe colectivo. Desde nuestra propia historia más profunda sabemos que ese héroe necesita conducción y representación.

La tarea es ardua; sin lugar para indecisiones, tibiezas ni demoras. Desde su complejidad nos desafía, nos convoca, y nos pone a prueba como peronistas para retomar el rumbo marcado por Néstor para que el legado de Perón y Evita llegue a sus únicos herederos: el Pueblo.

 

 

(Amigos, compañeros, militantes y kiosqueros – 8 de agosto de 2022).

Suele ser un error común, de ejecución continua, colocar el origen de nuestros males y fracasos en otro, en un tercero. Sin detenernos un poco a pensar qué parte de responsabilidad nos toca en cada caso. No damos lugar a la reflexión, no creamos nuestro espacio para la auto crítica; no habilitamos los espacios para el debate.

Está establecido en el juego de ajedrez un principio que es de fundamental entendimiento, porque de lo contrario no podremos avanzar en la construcción de nuestro juego: “No podemos comenzar a ganar si no sabemos ni comprendemos por qué perdemos”. En ajedrez gana el que comete menos errores y pierde el último que se equivoca; por lo que dedicamos más tiempo a identificar y conocer nuestros errores que a descubrir combinaciones brillantes. Si queremos comenzar a ganar, primero debemos saber por qué perdemos; qué está mal en nuestro juego.

Macri, el neoliberalismo más salvaje, la derecha no peronista (en lo que a mí respecta la derecha no es peronista), la oligarquía, han sido y son la excusa perfecta para justificar nuestros fracasos y limitaciones. Pero ante la mirada crítica no pudieron ni pueden ocultar las verdaderas razones que parten de nosotros mismos (como conjunto) y son la verdadera causa de nuestros fracasos políticos. En cuanto a las limitaciones, sólo hace falta justificarlas para verdaderamente tenerlas.

Los partidos políticos ya no son los partidos políticos. No son una herramienta de formación y cohesión política, sino que se han convertido simplemente en un sello de goma para la habilitación de las aspiraciones electorales sin contenido doctrinario ni compromiso político. Pedir fidelidad y lealtad partidaria sin exigir en la misma medida una lealtad doctrinaria es sólo disciplinamiento, y si hay algo que no debemos ser es precisamente disciplinados, “No queremos tropa, queremos militantes activos y presentes que nos ayuden a equivocarnos lo menos posible”.

¿Sentido corporativo o espíritu de cuerpo?

El sentido corporativo es una serie de patrones repetitivos que determinan cómo se hacen las cosas en un grupo o en una institución, pública o privada. Estos patrones se nutren de manera instintiva y repetitiva, por hábitos y emociones compartidos, no como una conducta asimilada por comprensión sino como una imposición de la misma organización. En el espíritu corporativo los individuos no tienen valor por sí, quedando sometidos a la necesidad de la misma corporación. Es como los principios de la naturaleza que no protege individuos, sino que protege la especie.

El espíritu de cuerpo es un sentimiento de unidad y cohesión por parte de los miembros de un grupo. Se caracteriza por la identificación que los miembros del grupo tienen entre sí, su preocupación por el bienestar de los demás, el mutuo sentimiento de pertenencia y un cierto sentido de objetivos comunes, siendo sumamente importantes los individuos que lo integran, ya que la prevalencia del grupo depende de todos y cada uno de sus integrantes.

 

Los espacios donde perdemos y por qué perdemos.

Perdemos en todos los espacios donde predomina la mentira y es casi imposible establecer el debate de ideas.

La televisión o el celular es más importante que aquello que pretendamos comunicar.

 

Formación de cuadros y militantes

a.    Para una elección, gobernar y construir (si se gana la elección).

b.    Para la resistencia y la construcción (si se pierde la elección).

 

A los que odian y se oponen no los vamos a convencer de nada. ¿De qué vamos a convencer a los compañeros e indiferentes?, si somos gobierno y no podemos dar respuestas a las demandas y necesidades de la gente.

 

La gente en general tiende a creer sin analizar todo lo que se emite por un medio o por internet, en tanto ese mismo principio o fenómeno comunicacional lo lleva a descreer de todo lo que pueda decir un político así sea un militante conocido de su barrio o un estigmatizado con chapa de representante o dirigente.

En esto, muchas veces son esos mismos funcionarios/dirigentes los que fortalecen este estereotipo de funcionario corrupto con su acción, propia de aquel que no confía demasiado en el proyecto nacional y popular, estableciendo a su alrededor pequeñas, o no tan pequeñas, islas (kioscos) que, según su apreciación, le permitirán “pactar” con el enemigo para mantener su status quo de bienestar personal. Esto, obviamente, los corre por completo de la doctrina que nos inspira y moviliza.

Si este no es el impedimento, la barrera comunicacional se instalará a partir de sus demandas y necesidades, a las que generalmente no podremos dar respuesta a pesar de ser gobierno.

 

¿Perdemos por ellos, por nuestros oponentes; o perdemos por nosotros mismos?

(Desarrollar todas las falencias propias, en la que toman un rol fundamental los kiosqueros e impresentables).

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