La
lucha militante en la resistencia peronista, se equipara y se hermana sólo con
las luchas de los partisanos en todo el mundo. La identificación y toma de
conciencia de que se es parte de lo que se defiende, el Pueblo, es el motor
fundamental para ir a la acción sin medir consecuencias ni réditos personales
porque el único objetivo es el conjunto.
El
Peronismo tiene historia propia en tal sentido. Es parte medular de ésta la
acción política basada en la doctrina; pero también lo es la mella de los
traidores y el ataque descarnado, y sin límites humanos, de los enemigos,
utilizando todas las armas que el Poder fáctico les ha otorgado, afilando cada
vez más sus cuchillas de verdugos.
Bombardeos,
golpes de Estado fusiladores, golpes de Estado proscribiendo a los
representantes y líderes populares; proscribiendo la voluntad del Pueblo.
Golpes de Estado queriendo extirpar todo germen revolucionario de las entrañas
misma de la resistencia. Torturando, asesinando, robando, desapareciendo
sistemáticamente el resultado de sus crímenes, apropiándose de los
descendientes de la lucha. Contaron siempre con la complicidad de los grandes
medios de difusión y propaganda, propio del fascismo del imperio corporativo
que los condujo desde el exterior cuando las fuerzas armadas y de seguridad,
pagadas por el pueblo, eran utilizadas como ejército de ocupación para someter
al mismo pueblo al que pertenecían.
Hoy
la agresión, la arremetida salvaje tiene otros actores. Ya no son generales,
almirantes, brigadieres, gendarmes, prefectos o comisarios cooptados por la
Embajada y entrenados en la doctrina de la “Seguridad Interna”. Hoy son jueces
y fiscales formados en las agencias norteamericanas, o simplemente forzados a
obedecer por conocer éstas la ubicación de sus muertos enterrados en el jardín.
La herramienta: el “lawfare”. Un juego de pinzas accionado entre el “partido” judicial,
y los grandes monopolios de difusión y propaganda.
Ya
no se secuestra y desaparece a las víctimas. Con un claro accionar
característico de un Grupo de Tareas, inventan causas judiciales basadas en
notas periodísticas, repetidas hasta el hartazgo por los grandes medios para
crear el espacio propicio para que la Corte Suprema de Justicia y los
Tribunales Federales lleven a cabo su ejecución. En estos casos, como en la
guerra, la verdad y la Justicia carecen de valor y de protagonismo.
El
objetivo de esta acción es destruir la imagen de todos aquellos que han sido
protagonistas en nuestro país de un proyecto político que puso y pone en el
centro de la escena al Pueblo, multiplicando derechos en todo espacio donde
haya una necesidad, colocando límites en todo espacio donde haya privilegios;
desde un gobierno que encarna un Estado presente y fuerte. Un Estado que se
planta como el único freno al accionar del Imperio de las Corporaciones que
detentan en la actualidad el Poder Económico, el Poder Tecnológico, el Poder
Mediático, y que carecen de identificación nacional y no tienen Pueblo.
Es
simple, pero no por eso menos acertado: la felicidad del Pueblo, la grandeza de
la Patria con Justicia Social, soberanía Política e independencia económica; y
la propiedad real sobre todos nuestros Recursos. Esto es el peronismo, y en el
mundo de los últimos dos siglos esto es revolucionario.
Hoy
estamos siendo testigos de cómo el Imperio Corporativo mueve sus peones. Los
jueces Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos
Maqueda, Ricardo Lorenzetti y Horacio Rosatti (integrantes de la Corte Suprema
de Justicia para quienes la Asociación Americana de Juristas, entidad no
gubernamental con Estado Consultivo ante la ONU, realizó a la Cámara de
Diputados de la Nación Argentina la solicitud de Juicio Político por "mal
desempeño"). Los jueces Jorge
Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Andrés Basso (integrantes del Tribunal Oral
Federal (TOF2) donde se lleva a cabo el grotesco); los fiscales Diego Luciani y
Sergio Mola (encargados de llevar adelante la acusación que debería realizarse
mediante el aporte de pruebas claras y no de suposiciones y pseudo argumentos
políticos, claramente guionados por las plumas expertas del monopolio
mediático).
Estos actores, junto con los “denunciantes” Javier Iguacel, Margarita
Stolbizer o Ricardo Stoddart, quienes no pudieron aportar elementos
contundentes sobre el presunto desvío de fondos a favor de Báez; junto a la arremetida mediática, son quienes
propiciaron el juicio por asociación ilícita (figura legal originada en
dictaduras cívico militar) y administración fraudulenta por las obras viales
realizadas en la provincia de Santa Cruz entre los años 2003 y 2015. Juicio
iniciado en el año 2016 y “hábilmente” pisado en el tiempo para ponerlo en
pantalla en circunstancias electorales de cara al 2023.
Los involucrados en la figura de imputados son
trece; pero el objetivo central es la actual vicepresidenta de la Nación y dos
veces presidenta designada por el voto popular, Cristina Fernández de Kirchner, a quien buscan proscribir
inhabilitándola para desempeñar su rol principal de conductora genuina del
movimiento peronista. En ésta intención apuntan a hombres que han ocupado
cargos relacionados con la gestión de obras, pero no deja de llamar la atención
el hecho de que en esta lista no figure el nombre de ningún ministro jefe de
Gabinete de los tres períodos de gobierno entre 2003 y 2015, ya que
precisamente este Ministerio es el responsable de la Obra Pública en todo el
país. No los persiguen por delincuentes sino por comprometidos con el Proyecto
Político. El imperio corporativo se sirve y nutre de delincuentes porque son
funcionales a sus objetivos e intereses.
El Partido Judicial en concordancia con los
monopolios mediáticos, “saben” a quienes implicar en el Lawfare (armado de
causas) así como “saben” también a quienes dar cobertura mediática e impunidad
ante la Justicia real por el sólo hecho de ser soldados del imperio
corporativo.
El objetivo de efecto mediático es destrozar
las figuras de quienes encabezaron el proyecto político que, entre 2003 y 2015,
demostró una vez más que, cuando se gobierna para el Pueblo se puede hacer todo
aquello que las escuelas ortodoxas de economía declaman que no se puede, y que
poniendo a la economía al servicio de la política se alcanzan los objetivos
planteados por todo gobierno con sentido Nacional y Popular. Política y
Socialmente imperdonable para los sectores dominantes encabezados por la
oligarquía terrateniente (Sociedad Rural Argentina) y los sectores
especulativos (nuevos ricos originados en la dictadura cívico militar del 76) que
detentan el Poder Económico en la Argentina en representación de intereses
foráneos. Por lo tanto, les resulta imprescindible mostrar (ya que demostrarlo
no pueden) a la sociedad, que todo lo que tenga olor a peronismo y provenga de
la provincia de Santa Cruz es de conformación delincuencial. “Son todos
chorros”. E implicar en esa descalificación a quién fuera el eje y mentor de un
proyecto de gobierno nacional y popular nacido de las entrañas mismas del
interior profundo: Néstor Kirchner.
El objetivo real detrás de la pantalla no es
mediático ni jurídico, sino político.
Destruir a los conductores políticos peronistas
que han encarnado y se han comprometido con el Proyecto Nacional y Popular,
entregando hasta la vida en el intento.
Quebrar a todos aquellos compañeros que, sin
dudar, acompañaron esa conducción con el convencimiento y compromiso de que se
trataba de la tarea que había que realizar en el tránsito de la senda marcada
por Perón y Evita.
Disciplinar a los demás dirigentes políticos y
sociales mostrándoles qué les sucede a aquellos que se embarcan “en estas
aventuras populistas”. El miedo suele ser convincente.
Proscribir en términos electorales a aquellos
que no se dejan amedrentar por el terror de estas prácticas, ya que el convencimiento
y compromiso con el Pueblo y la Historia es superior a cualquier miedo.
Y, fundamentalmente, destruir el Proyecto
Político Nacional y Popular, y borrar de la memoria de los argentinos y
argentinas que alguna vez existió. La historia “oficial” ya hizo su trabajo en
relación a la etapa de gobierno popular de 1946 a 1955. Hoy quieren hacer lo
mismo con los hechos del 2003 al 2015.
Los fiscales Luciani y Mola argumentan
políticamente al hacer hincapié en la cantidad de obras que se gestionaron en
favor de la provincia de Santa Cruz; pero se cuidan de indicar y mostrar que la
misma cantidad de obras se han gestionado para el interior del resto del país,
tomando conciencia de que la Argentina es algo más que la geografía
centralista. Se cuidan también de indicar y mostrar que, tanto Santa Cruz como
el interior profundo de la Nación se vieron sistemáticamente postergadas en
cuanto a sus necesidades de infraestructura para propiciar el desarrollo y
crecimiento propios de las economías regionales. Luciani y Mola muestran lo que
es pertinente a sus objetivos, pero no pueden demostrar nada de lo que es
pertinente a la Justicia (Justicia como valor, no como Institución).
Nuestro rol, nuestra tarea en esta
circunstancia, es mantenernos en Alerta para la Movilización en defensa del
campo popular y sus dirigentes. Esclarecer y desarmar la mentira planteada en
este sainete judicial, direccionando este esclarecimiento hacia los compañeros
y compañeras del campo popular.
Comprender en esta tarea que si no alcanzamos
la defensa de los compañeros y compañera, víctimas de esta maniobra de Lawfare,
ningún sueño húmedo electoral nos abrirá las puertas a un gobierno popular, ni
en la Nación ni en las provincias.
Entender que aquellos que tienen responsabilidad
de representación otorgada por el voto popular tienen la obligación de tomar
partido y no mirarla de afuera. Y ese tomar partido debe ser claro y explícito.
Hay senadores, diputados, concejales, gobernadores e intendentes que no han
sido escuchados, por el sólo hecho de que no han roto el silencio. Si el
disciplinamiento “los puede”, sepan que hay otras tareas menos riesgosas y
comprometidas.
Desde GPS revindicamos a todos los compañeros
que han sabido comprometerse con el proyecto y por eso son atacados por esta
conspiración en contra del Pueblo y sus derechos.
Denostamos el rol desempeñado por José López,
ariete utilizado por el Macrismo en contra del gobierno popular. Dejemos de
sentir que tenemos que pedir perdón por haber tenido un corrupto como José
López en nuestras filas. El neoliberalismo no cuenta con un solo honesto y
todos tienen impunidad y carecen de vergüenza.
Con esta misma operación, utilizada en toda
Latinoamérica, el juez Moro (juez del imperio) proscribió al dirigente popular
Ignacio Lula DaSilva condenándolo sin pruebas, sólo con el convencimiento
personal de su culpabilidad; tal como lo expresa en la sentencia. Hoy el juez
Moro enfrenta una condena de varios años de prisión por esa irregularidad, sí.
Pero al propiciar así la llegada de Bolsonaro al gobierno, el daño al pueblo
brasilero ya está hecho y consumado.
Con el capital de nuestra historia militante
sobre los hombros, los argentinos representados en el campo popular no podemos
permitir que esa farsa se concrete en nuestra Patria.
Es fundamental en esta tarea el rol a desempeñar
por diputados y senadores que están llevando adelante, en ambas cámaras del
Congreso Nacional, el proyecto de Reforma Judicial con el fin de normalizar el
Poder Judicial para que desde este marco emane la Justicia Legítima, nuevamente
con la venda sobre los ojos, balanza y espada sin herrumbre. Fortaleciendo este
accionar político, la intervención de los gobernadores apoyando la iniciativa
es de vital importancia, comprendiendo que esta embestida no concluye aquí,
sino que van por todos y por todo.
El centralismo porteño no concibe al Pueblo más
que como esclavos, sin derechos ni prerrogativas, razón por la que añoran la
Argentina anterior a la irrupción en la escena política del Peronismo, sin
comprender aún que éste está integrado en el ADN de los argentinos y
argentinas.
Los dirigentes desempeñando su responsabilidad
política, y el Pueblo en la calle generando y fortaleciendo el Poder político
de éstos.
Si volvemos a Néstor,
Néstor vive.
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