¿Cómo
y cuándo podemos afirmar y definir en qué momento nace un hombre?
Puede
parecer una obviedad porque para la gran mayoría es un evento único cuando
fuimos dados a luz y a partir de ese momento lo transitamos de la mejor manera,
elaborando sueños y tratando de concretarlos. Pero hay hombres y mujeres que
luego de ser paridos, no dejan de nacer, permanentemente.
Un
25 de febrero de 1950, Néstor vio la luz por primera vez en Río Gallegos y
nacía en un país atravesado por una lucha que por un lado proponía Justicia
Social, y por el otro la exclusión de los sectores mayoritarios de
trabajadores. En un contexto de enorme compromiso social. Muchos son los que
nacieron ese mismo día y ajenos al contexto, no fueron impelidos por el
misterio que en algunos, muy pocos, se transforma en una fuerza indetenible.
Esa
misma fuerza indetenible que en su época de estudiante universitario, en la
ciudad de La Plata, lo hizo nacer nuevamente ante la toma de conciencia de los
niveles de injusticia a los que eran sometidos los sectores populares a los que
sentía como propios, como suyos, por ese sentido de pertenencia que lo
hermanaba.
En
un solo proceso evolutivo, esa toma de conciencia lo hizo nacer una vez más al
compromiso y comprensión de la necesidad de construir respuestas políticas a
tanto despropósito.
Es
innecesario describir la forma en que esas herramientas, conciencia social y
compromiso, fueron convertidas en la base fundamental de la construcción
política que lo llevó a la intendencia de Río Gallegos; a la gobernación de la
provincia de Santa Cruz; y con la suma de todos los compañeros militantes con
los que construyó Conducción y un Proyecto Nacional y Popular, que, no sólo
enarbolando las banderas del peronismo sino con la base doctrinaria como
principio de acción política, llevó este hasta la Casa Rosada para no dejar
nada en la puerta. Convirtiéndose en el mejor interprete y ejecutor del
peronismo de los últimos cincuenta años.
En
resumen, nacía el militante, nacía el cuadro político, nacía el conductor.
El
25 de mayo de 2003, Néstor nacía además para la Historia y nacía además para
muchísima gente del pueblo que a partir de su presencia y trayecto desde el
Congreso de la Nación a la casa de gobierno se animaban una vez más (algunos
muy jóvenes pro primera vez) a enamorarse de la política para la construcción
de una realidad mejor.
De
ahí en más, Néstor nacía para la Patria Grande en unos de los mejores momentos
de nuestra América del Sur.
Fueron
muchos los que nacieron a Néstor en forma explícita a partir del 27 de octubre
de 2010, cuando se convierte su propia muerte en un contundente hecho político.
Libertad
natural, autoridad política, sinceridad que no aceptaba protocolos, fueron sus
principales características que no le permitían incorporar nada a su
entendimiento que previamente no haya estado en sus sentidos. Conocimientos que
partían de la conformación de ideas simples que procedían de experiencias
sensibles.
En
muchos de nosotros, en propios y ajenos, Néstor Kirchner “es un muerto que no
para de nacer”; en nuestras ideas, en nuestra militancia, en nuestro
compromiso, en el camino trazado, y en el pacto imprescindible…
Si
volvemos a Néstor,
Néstor
vive…
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