El
paso de la Historia va poniendo de manifiesto el modo en que la marcha de los
tiempos se va acelerando cada vez más, de modo tal que los procesos sociales y
políticos están tendiendo a ser prácticamente instantáneos.
Este
efecto parece imponer a los gobiernos un desgaste prematuro que no se debe al
ejercicio del mismo durante uno o más períodos, ni tampoco a la suma de errores
cometidos.
Pareciera
que vienen desde su origen con la impronta del fracaso en cuanto al rol de un
gobierno democrático, a la vez que, a los gobernantes de turno, no parece
importarles esta exposición que, a fuerza de realidad, se transforma
simplemente en una declaración de intenciones.
Manifestábamos
en nuestra Carta Abierta del 13 de febrero pasado que, frente a la tan
postergada paritaria, tenía el gobernador Claudio Orlando Vidal la oportunidad
de demostrar de qué estaba hecho su gobierno, tras haber dejado en claro de qué
estaba hecha su prolongada campaña.
Los
trabajadores de la administración pública en todos sus estamentos, provinciales
y municipales abrazaron el discurso de campaña que les proponía la lucha en
defensa de sus derechos, y volcaron mayoritariamente su voto de confianza.
“Denme
la oportunidad”, decía el candidato Claudio Vidal.
Proponía
también: “Es un error pensar que la inflación en la Argentina se baja ajustando
el salario de los trabajadores. Cada uno de nosotros tenemos un familiar
docente, policía, un familiar que trabaja en la administración pública, un
familiar enfermero o enfermera. Todos son trabajadores del Estado. Y yo no creo
que esos trabajadores, en una provincia que está llena de recursos, que todo el
tiempo recibe ayuda económica y que tiene más de tres plazos fijos, no
pueda dar un aumento del 100% para los trabajadores estatales. Así que esta
pelea también es por los trabajadores del Estado. Nada más y muchas gracias”.
(Textual).
La
táctica utilizada por el gobernador Claudio Vidal, y su ministro de Trabajo Julio
Gutiérrez, fue la de demorar, con la justificación de la reciente asunción, la
definición de las reuniones paritarias prometiendo que venían nuevos modos de
dialogar. En esa demora, el gobierno nacional que Claudio Vidal apoyó
electoralmente y pretende emular como un aliado disciplinado, impuso una
devaluación del 118% que licuó el salario salvajemente, sumándole un 26% y
un 21% de inflación en diciembre y enero últimos, alcanzando un acumulado del
52% (mayor aún en nuestra provincia) en tanto los salarios quedaron estancados.
Como
consecuencia de esta táctica, la brecha entre los salarios y la línea de
pobreza se convirtió en una nueva grieta en perjuicio de los trabajadores, que
al “ritmo de NO HAY PLATA” pretenden conformar con un ofrecimiento del 20%
en dos tramos. Ofrecimiento que gremios disciplinados aceptan rápidamente,
pero que los gremios de representación mayoritaria han rechazado de plano,
sintiéndose burlados por el gobernador Vidal y su ministro de Trabajo Julio Gutiérrez.
Esta
táctica responde a una sola estrategia: esconder las partidas que la provincia
tiene y recibe para sostener el relato de una crisis heredada, mientras acumula
los recursos de los santacruceños sin destinarlos a los dueños de estos, los
trabajadores santacruceños.
Vidal
y Gutiérrez, del otro lado del mostrador, han sabido manejarse como verdaderos
patrones, sólo porque los gremios de la administración pública provincial no
cuentan con la capacidad bélica del gremio petrolero que, extorsionando a las
empresas con la amenaza de detener la producción (lo que les acarrearía
cuantiosas pérdidas) logran un aumento del 75% en tres cuotas que en el
acumulado representa un 90.6% de aumento (teniendo en cuenta además que los
salarios del sector no son salarios de hambre). Dejando en claro además que
para ellos en la provincia de Santa Cruz hay trabajadores de primera, y
trabajadores de segunda o tercera.
El
gobernador Claudio Vidal, y el ministro de Trabajo Julio Gutiérrez, pueden
decir que en la actividad privada mientras repiten el mantra de “no hay
plata” en la provincia. Pero no pueden decirlo sin mentir. ¿No
hay plata?
¿Vemos
los números?
La
masa salarial de empleados públicos activos es de $21 mil millones; en tanto la
de los pasivos alcanza los $14 mil millones. Un monto de $35 mil millones.
Los
ingresos de enero 2024 comparados con enero 2023 fueron un 300% mayor.
Estos
ingresos recibidos por la provincia, en números oficiales:
Regalías
nacionales por petróleo $33 mil millones
Rentas
provinciales $17 mil millones
Regalías
petroleras $21 mil millones
Canon
nacional por hidrocarburos $16 mil millones
En
enero 2024 la provincia de Santa Cruz tiene acumulados más de $80 mil millones
con una masa salarial de $35 mil millones y el gobierno ofrece como solución
un 10% de aumento.
Si
no fuera que parecen gente seria, se podría pensar que se están burlando de los
trabajadores; además de generarle serios conflictos comunales con la asfixia
financiera a la que somete a los intendentes, propios y ajenos. Los que, en
algún momento, más temprano que tarde, deberán definir su posición de continuar
con la obsecuencia disciplinadamente, o representar el interés de sus pueblos,
para lo que han sido elegidos.
Como
referíamos al principio en cuanto a la aceleración de los tiempos, todo indica
que a este gobierno provincial le alcanzó con 70 días para mostrar su rumbo, en
consonancia con el gobierno nacional. Y ese rumbo no se avizora como favorable
para los santacruceños y las santacruceñas.
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