La
provincia de Santa Cruz en general, y los vecinos de Los Antiguos y Perito
Moreno en particular, han sido asombrados e indignados testigos de una
declaración de culpabilidad a cielo abierto. Como bien reza el principio legal:
“a confesión de parte, relevo de pruebas”.
Ya
desde su aparición en la política santacruceña, Claudio Orlando Vidal dejó en
evidencia sus ambiciones (no aspiraciones) de llegar a ser gobernador, quizá
con el sueño de emular a la principal figura política de la provincia que en
simultáneo más odia.
Pretendió
ganar espacios dentro del peronismo provincial, pero encontró que esos espacios
estaban todos ocupados, por lo que se sintió decepcionado y arrepentido por
haber aportado un caudal de votos que le permitió a Alicia Kirchner ser
reelecta en las elecciones de 2019.
Por
esta razón, criteriosamente, emprendió la lucha política desde su propio
espacio, montado sobre la estructura y recursos del Sindicato del Petróleo, Gas
Privado y Energías Renovables de Santa Cruz: SER (Somos Energía Para Renovar
Santa Cruz). Emprendimiento en el que lo acompañaron varios compañeros
peronistas defraudados.
En
esta etapa inicial alcanzó el objetivo de ser electo diputado nacional por la
provincia, mostrando que el electorado santacruceño estaba dividido en tercios:
peronistas UP, peronistas tradicionales, y el sector radical-cambiemita
claramente anti peronista. Pero también alcanzó la comprensión de que, así, no
alcanzaba para ganar la gobernación. La estrategia la dan los números: aliarse
con los anti peronistas sin perder demasiados peronistas.
¿Objetivo?:
llegar con el Sindicato a la Casa de Gobierno con el mismo Vidal como jefe.
¿Marco
doctrinario ideológico?: ninguno, sólo el objetivo, propicio para emprender
desde allí algunos emprendimientos.
La
estrategia lo llevó, no como visitante, a Alcorta 231. Pero no alcanzó para
dominar la casa de Alcorta 431 donde la oposición logró el 50% de sus
integrantes. Al menos, eso votó el pueblo. Y fue la distribución que abortó el
proyecto de Ley de Emergencia que iba a intentar aprobar el Ejecutivo. Sin
experiencia y sin números, este quedó en carpeta; pero no olvidado.
La
máquina de humo ya se había puesto en marcha en campaña con denuncias y
auditorías sobre todos los sectores del gobierno provincial y las
municipalidades sólo a los efectos mediáticos. No se detuvo el 10 de diciembre
pasado, sino que le echaron más combustibles.
Es
llamativo como esta campaña se concentró en algunos funcionarios
particularmente (Pablo Grasso, intendente de Río Gallegos y candidato a
gobernador por UxP) en tanto a otros no los rozó siquiera. Hasta que Vidal
encontró en su búsqueda dos puntos débiles (fuertes para él) en el interior más
alejado de la provincia. Los Antiguos y Perito Moreno, en el rincón noroeste,
sobre el Lago Buenos Aires.
En
línea con la estrategia, ordenó a sus intendentes, Zulma Neira de Los Antiguos
y Matías Emanuel Treppo de Perito Moreno, realizar fuertes denuncias mediáticas
contra los intendentes salientes, Julio César Bellomo y Mauro Alejandro
Casarini respectivamente, los que no sólo dejaron las cuentas en rojo, sino
además de muy difícil rendición. La denuncia penal, en ambos casos, era
inevitable. Por lo que el gobernador Vidal debería abandonar de una vez por
todas el circo mediático y como conductor del Ejecutivo provincial presentar
ante la Justicia Penal todas las denuncias anunciadas y asumir la
responsabilidad de las mismas.
Era
inevitable siempre y cuando no sirvieran a los fines políticos del gobernador.
La
semana pasada nos enteramos que sí. Sirven a los fines políticos de Claudio
Vidal.
Al
mejor estilo del Mauricio Macri de toda la vida, el gobernador enarboló sendas
carpetas con las que extorsionó a Julio Bellomo y Mauro Casarini, logrando que
estos le “entregaran” sus diputados por El Pueblo; logrando quorum propio y
mayoría en la Cámara de Diputados (¿?). Así (no del todo así) lo informaban
medios digitales provinciales.
¿Reflexionamos
sobre este último párrafo?
Así,
bruscamente, nos venimos a enterar que los diputados por el Pueblo elegidos por
el Pueblo para que los represente, no son del Pueblo sino de los ex intendentes
que los pusieron en la lista como candidatos. Simples muñecos sin autonomía.
Cosas que se pueden regalar.
Sobre
el convencimiento de que Vidal preparó y ejecutó la extorsión (en mi barrio la
extorsión era un delito que figuraba en el Código Penal) y que las herramientas
utilizadas fueron los intendentes electos, Zulma Neira y Matías Treppo,
¿estaban estos en antecedentes de la maniobra extorsiva, con lo que serían
parte de la extorsión?; o ¿Claudio Orlando Vidal los mandó, y después les sacó
la escalera dejándolos colgados del pincel?
En
una coima, tenga la forma que tenga, es tan delincuente quien la hace como
quien la recibe. En una extorsión es lo mismo.
Si
en el transcurso de los días esto se comprueba por el simple hecho de que nunca
se realizarán las denuncias penales aparatosamente anunciadas, por la salud de
la práctica política en la provincia, quedarán muy pocas opciones o simplemente
será una vez más el ”siga siga”.
Los
diputados Fernando Pérez y Cristian Ojeda traicionan el mandato popular por la
razón que sea, por lo tanto su única opción es la renuncia inmediata, aunque
que cuenten con el cinismo y falta de vergüenza necesarias para pasear sus
caras por sus pueblos frente a sus votantes y vecinos.
Si
las denuncias no aparecen, Claudio Orlando Vidal, gobernador de la provincia,
debería ser denunciado penalmente por extorsión o ser obligado a realizar todas
las denuncias penales que enarboló mediáticamente con fines extorsivos. Y los
intendentes usados para estos fines, deberían aclarar su situación al momento
de hacer sus denuncias mediáticas: ¿cómplices o víctimas?
Nos
preguntamos por qué el gobierno del Pueblo, por el Pueblo y para el Pueblo no
le sirve al Pueblo.
Tal
vez la respuesta sea: por los Claudio Vidal, los Julio Bellomo, los Fernando
Pérez, los Mauro Casarini, los Cristian Ojeda, los… (la lista puede continuar).
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