domingo, 14 de abril de 2024

Cuando el árbol tapa el bosque (08/mar/2023)

 

La percepción de que el gobierno provincial había perdido el rumbo marcado por el proyecto provincial devenido en nacional de la mano de Néstor Kirchner, abriendo una brecha importante entre pueblo y gobierno, fue en definitiva lo que inquietó y movilizó a viejos militantes kirchneristas que no sólo habían comprendido, sino que además hicieron carne el hecho de que Néstor había sido el mejor intérprete de la historia y la herencia peronistas.

La causa no fue promovida por ningún tipo de narcisismo electoralista ni en procura de una silla de escritorio, sino por la explícita falta de militancia institucional, y la ausencia de ámbitos de debate sobre los temas fundamentales que afectan a la provincia, sin dejar de entender que esta está atrapada en un contexto nacional e internacional. No estamos solos en este mundo. En este contexto, encontrar las respuestas a qué provincia es la que queremos, y qué provincia es la que estamos construyendo en este rumbo, nos parece lo más urgente e importante.

Entre aquel momento inicial y este presente, vienen de la mano una derrota electoral, la fragmentación del pretendido campo popular, y el crecimiento de una oposición cada vez más de derecha que se encuentra con el beneficio de no tener que hacer nada para crecer, sólo mirar y esperar.

El pueblo también mira y lo hace cada vez con mayor desasosiego, comprendiendo que necesita un gobierno que gobierne haciendo peronismo, en favor de las necesidades del conjunto. El pueblo sabe, porque ya lo ha comprobado, que no es suficiente con ganar una elección, porque a través de ésta solo se puede acceder al gobierno. Pero si esto ocurre sin objetivos, sin compromiso, sin doctrina, sin proyectos y sin militancia, el llegar al gobierno sólo se traduce en una aventura personal.

El mismo partido Justicialista, sin todos estos contenidos, se transforma en una herramienta mellada e impropia para alcanzar estos objetivos de poner en marcha la restauración de los principios peronistas de Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política. La única verdad es la realidad, y nuestra realidad no está expresada en la burocracia partidaria sino en nuestra propia historia.

Esa Historia que nos habla de lucha y resistencia. La Historia de nuestra Gloriosa Juventud Peronista que ponían el pecho y su sangre en las calles; no diplomas en las paredes.

La Historia no se mancha. Nos reclama traducir en términos de proyecto político todos los principios y valores del peronismo, poniendo blanco sobre negro en cuanto a cuál es la provincia que queremos construir, de qué modo y con qué recursos; para poder llegar al pueblo con el claro mensaje de que queremos ser gobierno, pero con un mensaje aún más claro de para qué queremos serlo. Sin dudas, este será el único camino que nos lleve a recuperar credibilidad y la confianza del pueblo transformándonos en su única esperanza de un presente y futuro mejor.

No es momento de aventuras personales ni de vanidades electoralistas. El momento nos indica en forma inequívoca que el único héroe posible es el héroe colectivo. Desde nuestra propia historia más profunda sabemos que ese héroe necesita conducción y representación.

La tarea es ardua; sin lugar para indecisiones, tibiezas ni demoras. Desde su complejidad nos desafía, nos convoca, y nos pone a prueba como peronistas para retomar el rumbo marcado por Néstor para que el legado de Perón y Evita llegue a sus únicos herederos: el Pueblo.

 

Mayo 2022, Santa Cruz

 

Los jóvenes, ¿el neoperonismo?, y la derecha (febrero 2023)

El nexo entre la nota anterior y ésta podría ser la expresión; “comenzó la Fiesta de las ambiciones y las vanidades”, pero prefiero decir que, simplemente, salí a caminar.

La lejanía con el celular te otorga la tranquilidad mental que te roba permanentemente los llamados, tonos y señales; y el ritmo del paso más lento que el que te ofrece el vehículo te permiten, por un lado prescindir de mirar para comenzar a ver, y por otro ordenar los pensamientos que responden a tantos disparadores cotidianos.

Voy vestido como un estereotipo: campera con capucha y debajo de la capucha gorra con visera que me tapa casi toda la cara; pantalón de gimnasia y zapatillas de lona que facilitan los movimientos por si hay que salir “volado”.

Repasaba mentalmente mi aspecto de “pibe chorro” y me vino una imagen de la que fui testigo en la sucursal de un banco, cuando un policía de custodia de la entidad se acercó a un muchacho que vestía de esta manera y le hizo sacar la gorra. Se notaba que era un laburante, pero el prejuicio está latente. No pude evitar el arranque de acercarme al policía y le dije, medio con una sonrisa para suavizar la verdad, “hermano, los verdaderos delincuentes están adentro (señalando las oficinas del banco) de traje y corbata y a cara descubierta”. Sonrió, como compartiendo, pero no dijo nada. ¿Qué podía decir, si era parte?.

Banqueros, financistas, especuladores, explotadores, meritócratas por nacimiento sin más mérito que haber nacido en el lugar justo en el momento adecuado. Empresarios (de los negocios y de la política).

Observados desde el Justicialismo, un empresario de la dimensión que sea (productor, industrial, comerciante, de servicios) si no comprende su rol social como parte integrante de una comunidad, es simplemente un especulador y por lo tanto un delincuente. Si no entiende que tiene una responsabilidad social a cambio de los beneficios que el sistema le otorga, es simplemente un delincuente sin capucha (aunque se han servido de las capuchas), sin gorra ni visera, sin jogging ni zapatillas. Sólo vestido de impunidad.

En el ideario y doctrina peronista, el fordismo, el capitalismo productivo, es la llave para abrir la puerta al Estado de Bienestar. El empresario que comprende esto y asume su rol es el socio activo de todo proyecto nacional y popular, ya que a partir de esta relación nace la redistribución de recursos y se moviliza la economía de producción y consumo, sin especulación. Lo hemos visto, cuando el trabajador tiene poder adquisitivo no ahorra, vive, aumentando la demanda de bienes y servicios, exigiendo el incremento de producción, el empleo, y el bienestar. Que no te la cuenten distinta ni más difícil, porque es así de simple. Mientras los bienes circulan sin zonas grises en las que se produzcan acumulaciones que nada aportan al conjunto, el sistema funciona. El empresario que no entiende esto es simplemente un enemigo del Estado de Bienestar; un especulador, un delincuente, un verdadero “señor chorro”.

Si bien, tal como lo decimos, el rol del empresario es fundamental en la realización de un proyecto político nacional y popular, pero no es el único actor imprescindible. Es necesario también contar con sindicalistas comprometidos con el proyecto y con su rol de defender los derechos de los trabajadores integrándose a la mesa como pata fundamental. La dirigencia política y social comprometida en la representación del pueblo como motor intelectual y ejecutor doctrinario de los principios políticos que conforman el proyecto. Y la cuarta pata, el pueblo, que no debe falta en la mesa no como convidado de piedra sino como actor principal, soberano, y dueño de todas las cosas.

Sobre esta mesa, así constituida, se puede alcanzar la Soberanía Política y la independencia económica; herramientas fundamentales para alcanzar la Justicia Social y a través de ésta la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria.

Pensaba en las 20 verdades peronistas y me genera molestia la limitación. Las verdades peronistas son muchas más. Muchos, para demostrar su peronismo las saben de memoria al igual que la marcha, pero olvidan que no los definen sus palabras sino sus acciones. No alcanza con decirse peronista, es imprescindible hacer peronismo, en la militancia desde el llano, en la ejecución desde los puestos de representación y función pública.

No importan las 20 verdades, sólo importa que lo que hagamos se realice desde la soberanía política, apuntando hacia la independencia económica como dueños de nuestros recursos, y con el sólo objetivo de hacerlo dentro de la Justicia Social. Todo lo demás es sólo literatura y cartón pintado.

 

Me recuerdo todo esto, y lo comparto, porque, como dije, se viene una nueva elección general y ya comenzó la Fiesta de las Ambiciones y las Vanidades.

Pareciera en nuestra provincia que existen tres fuerzas políticas que van a contender por los cargos de representación pública. Digo pareciera porque no es así. En este espacio no nos ocuparemos de radicales cambiemitas ni de cambiemitas puros, ya que, según los casos, son simplemente oponentes o enemigos. Sólo nos vamos a ocupar del pretendido campo popular.

El descontento con el Frente de Todos en Santa Cruz, encabezado por la gobernadora Alicia Margarita Kirchner rodeada por La Cámpora residual, fue el caldo de cultivo para que muchos, muchos, peronistas militantes y no tanto, fueran captados por el sindicalista petrolero Claudio Vidal y su intención de SER, a partir del corte de rostro que le dio la gobernadora después de que Vidal hiciera posible con sus votos ganar las elecciones provinciales en el 2019. Es ya conocido, y más en el campo político, que si le das la espalda a alguien lo más probable es que te patee el culo.

Vidal tomó el desafío y captó para las elecciones legislativas el voto peronista descontento desde un nuevo partido provincial, lo que provocó que en las intermedias del 2021 el Frente de Todos desde el tercer lugar pudiera colocar un diputado nacional. Lo que la corte palaciega del Frente considerara, muy caprichosamente, un éxito.

Ahora bien, el camino recorrido, y el modo de recorrerlo, por Vidal como diputado nacional, y el posible acercamiento con sectores radicales con vista a la elección general de este año, ensombrece las pretensiones de SER y los dirigentes que lo integran.

La situación no es fácil. Transitar por la ancha avenida del medio para mantener el coqueteo político con dos sectores nunca fue una buena fórmula de acción por la ambigüedad que nunca es atractiva. Todos saben que por fuerza propia nadie está en condiciones de ganar la elección en soledad.

Los cambiemitas saben lo que tienen. El Frente de Todos kolinista y frepasista también saben lo que tienen, y ambos saben que no les alcanza. Los to be or not to be son los que la tienen más complicada porque por obra y gracia de la ambigüedad no saben, a ciencia cierta, qué es lo que tienen; porque, tapándose la nariz o no, en el momento en que se inclinen hacia una vereda de la ancha avenida del medio, perderá instantáneamente la otra vereda. Las opciones son tres: ir solos sin alianzas, lo que en una general los llevará a una derrota que no está dentro de sus expectativas. Inclinarse por una alianza con los cambiemitas no sólo resultaría cuantitativamente negativo porque pierde la vereda del campo popular, sino que sería una contradicción ideológica ya que una alianza así no le permitiría expresar políticas populares doctrinariamente correctas y coherentes con el origen peronista. Una alianza con la vereda del campo popular le haría perder los “potenciales” votos radicales que hasta ahora son atraídos por la actitud anti K del espacio.

Las ambiciones personales, alejadas de todo contenido doctrinario, pueden ser el principio del fin de la intención política de SER, y esto no es bueno.

El Frente de Todos tampoco la tiene todas a favor ya que ha dado muestras de fracasar en dar respuestas a los intereses y necesidades del campo popular con funcionarios que no saben o no quieren asumir las responsabilidades de la representación del pueblo.

Recuerdo inevitablemente la pregunta que me hicieron en una reunión política refiriéndose a la situación actual:

-¿Cuál es el problema del peronismo?

-El principal y casi único problema es que en el gobierno y la dirigencia en general faltan peronistas.

Y acá es el punto donde debo retornar al principio, donde intentábamos aclarar sobre el contenido de un proyecto popular, nacional provincial o local, y sus actores e intérpretes imprescindibles.

No necesitamos funcionarios y dirigentes que estén convencidos de que la fuerza de la derecha es tal que hace imposible cualquier intento. Convencimiento que da la excusa para convencerse de que lo mejor es ubicarse en un lugar de privilegio y desde allí surfear lo mejor posible la situación sin exponerse. Así como los empresarios sin sentido social y sin compromiso con un proyecto popular son sólo especuladores, simples delincuentes, ocurre lo mismo con los funcionarios y dirigentes políticos que no lo entienden de esa manera, totalmente desconectados del pueblo.

Es inquietante también la excusa de que la juventud no se interesa en la política como justificativo de que no se puede construir. En este sentido los dirigentes y referentes del campo popular están desempeñando un rol negativo y peligroso, ya que la falta de respuestas a este sector surge de los propios dirigentes y dejan de ser atractivos para los jóvenes que tienen referencias de otro peronismo histórico y este “neoperonismo” de corbatas y títulos universitarios los desencanta. Y no tengan dudas, cuando los sueños de justicia desencantan a un joven, el discurso del fascismo se torna atractivo y son atrapados por la derecha.

No te define un par de zapatillas, una capucha, una corbata, una gorra con visera ni un traje caro. No te define lo que te ponés por fuera sino lo que hacés desde adentro.

Y los que no contamos con las herramientas de ejecución ni movilización, tenemos la obligación de exponerlo hasta que quede en carne viva.

Para un militante, sólo hay una cosa peor que no pertenecer a ningún grupo: pensar que se pertenece a un grupo que, en realidad, no existe.

Si volvemos a Néstor…

Néstor vive.

Febrero 2023, Santa Cruz

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